El verdadero sentido, Jesús


Esta semana es una semana especial. Para los cristianos, no se trata de conejitos ni chocolates, se trata de algo mucho mas profundo, se trata de esperanza, se trata de Jesús. En esta semana celebramos y recordamos la muerte y resurrección de Jesús. Hace mas de 2000 años Dios descendió a la tierra en forma de hombre, nació, creció y siendo ya un adulto entregó su vida por nosotros. Tomó un lugar que no le correspondía, fue un hombre intachable, sin mancha ni pecado, sin embargo murió como los peores delincuentes. Esto lo hizo para que tu no tuvieras que pagar con tu vida el precio del pecado, él lo hizo por ti. Pero esto no termina ahí, Jesús resucitó al tercer dia, lo que quiere decir que ni la muerte pudo con él. De esta manera, el pecado ya no tiene poder sobre la vida del creyente. ¿Esto quiere decir que ya no vamos a pecar mas? No, lamentablemente aun seguimos en esta tierra y nuestro corazón muchas veces nos incitará a hacer lo malo. Lo que quiere decir es que tenemos una ayuda extra, el Espíritu Santo, el cuál, si decidimos escucharlo, nos ayudará y nos guiará hacia el camino correcto. No verás cristianos perfectos, sólo a personas que tienen el anhelo de ser mejores cada dia en agradecimiento y por amor a su Salvador. No tienes que ser perfecto para buscar a Dios, todo lo contrario, necesitas entender que sólo no puedes, que con tus buenas obras no basta, y que necesitas ayuda de aquél que si tuvo poder sobre el pecado y la muerte. Dios transformará todo lo malo si tu abres tu corazón. Romanos 10:9-13 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. El que cree esta verdad, la confiesa con su boca y renuncia a su forma pasada de vivir (entendiendo que nunca podrá llegar a la perfección mientras viva en esta tierra, pero aún asi busca agradar a Dios y alejarse de lo malo), entonces no tendrá que pagar con su vida por el pecado.